Tema 1, Capítulo 1
En Progreso

V18. HIJOS PARENTALIZADOS.

Jonàs Gnana 20 de febrero de 2024
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Un hijo parentalizado es un niño o una niña que asume el rol de padre o madre de sus propios padres.

Esto implica que el hijo se hace cargo de responsabilidades que no le corresponden por su edad y desarrollo, como el cuidado de los hermanos, las tareas domésticas, el apoyo emocional o la mediación de conflictos.

Algunas de estas consecuencias son:

estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima, dificultades para sostener los sentimientos de los demás, culpabilidad por no poder ayudar o no cumplir las expectativas de los demás, autoexigencia y perfeccionismo. La sensación de no tener suficiente valor. Y por supuesto,  problemas de apego.

 

La parentalización puede ser de dos tipos: emocional o instrumental.

  • La parentalización emocional se produce cuando el hijo se convierte en el sostén emocional de los padres, escuchando sus problemas, consolándolos o aconsejándolos. Siendo siempre un apoyo para uno o los dos. 
  • La parentalización instrumental se produce cuando el hijo se encarga de funciones que deberían desempeñar los adultos, como las labores domésticas, el cuidado de los hermanos o los encargos fuera de casa.

Algunas situaciones que pueden favorecer la parentalización son: el divorcio o la separación de los padres, la enfermedad o la discapacidad de uno o ambos progenitores, el abuso de sustancias o la adicción de los padres, la ausencia o el abandono de uno o ambos padres, la violencia doméstica o el maltrato entre los padres o hacia los hijos.

 

Sin embargo, más allá de las circuntancias que pueda vivir una familia que no les permita cuidar y respetar el orden parental,

 

la mayoría de padres que parentalizan a sus hijos es porque han sido hijos parentalizados, de. modo que buscan el apoyo y la seguridad emocional en las personas q¡con las que se vinculan.

 

 

Las dificultades principales para construir una relación de pareja saludable son:

 

  1. Exceso de responsabilidady control: Los hijos parentalizados a menudo están acostumbrados a asumir un nivel de responsabilidad que va más allá de su edad y etapa de desarrollo. Esto puede llevar a una tendencia a asumir el control y la responsabilidad en sus relaciones de pareja, lo cual puede generar desequilibrios en la dinámica de poder. El perfeccionismo y la autoexigencia son rasgos que se derivan de haber sentido un exceso de responsabilidad por uno mismo y por los padres. 

  2. Dificultades con la vulnerabilidad emocional: El hijo que ha sido parentalizado puede haber aprendido a poner las necesidades de los demás por encima de las suyas propias y a evitar mostrar sus propias vulnerabilidades. Esto puede dificultar la apertura emocional y la comunicación íntima en una relación de pareja.

  3. Patrones de cuidado excesivo (codependencia): Es posible que el hijo parentalizado tenga tendencia a cuidar excesivamente a su pareja, a veces a costa de sus propias necesidades y bienestar. Esto puede llevar a una dinámica desequilibrada y a una falta de reciprocidad en la relación. Siente que su valor deviene del reconocimiento de ofrecer ayuda constante. 

  4. Dificultades para establecer límites: Debido a su experiencia de cuidar a los padres o hermanos, el hijo parentalizado puede tener dificultades para establecer límites claros en una relación de pareja. Esto puede dar lugar a una sensación de agotamiento y falta de espacio personal.

  5. Necesidad de validación y aprobación: El hijo parentalizado puede buscar constantemente la aprobación y validación de su pareja como una forma de confirmar su valía y sentido de identidad. Esto puede generar una dependencia emocional poco saludable en la relación.

  6. Miedo a la dependencia emocional: Aunque pueda parecer paradójico, el hijo que ha sido parentalizado puede tener miedo de depender emocionalmente de su pareja. Pueden haber experimentado la inconstancia o la falta de disponibilidad emocional de los padres y temen replicar ese patrón en su relación de pareja.

  7. Dificultades para delegar y confiar en el otro: Dado que están acostumbrados a ser la figura de apoyo y cuidado, puede ser difícil para el hijo parentalizado confiar en que su pareja puede satisfacer sus necesidades emocionales y apoyarlos de manera adecuada.

  8. Necesidad de buscar el afecto y el reconocimiento de modo compulsivo. Muchas personas desarrollan un sentido de necesidad de reconocimiento excesivo, que pueda darse con funcionamientos que se polarizan entre lo fusional y lo evitativo de un modo extremo. Nesitar mucha vinculación sexual pero después no poder sostener la intimidad que se deriva de una sexualidad sana. 
  9. Mecanismos de defensa narcisista. El hecho de haberse sentido mejor que sus padres al ser los cuidadores pero a la vez sentir mucha carencia afectiva, mezclada con expresiones de sobreprotección de los padres, genera mucha confusión interna, y necesitan darse importancia personal para compensar el vacío y la sensación de no ser queridos por lo que son, sino por lo que saben hacer.