Cuando sobreprotegemos a nuestros padres, estamos colocándolos en un lugar que no les corresponde.
Esta sobreprotección viene de la necesidad de ser amados por nuestros padres.
Pero cuando sobreprotegemos, les enseñamos que no son capaces de cuidarse a sí mismos.
Para tener parejas sanas, debemos permitir que nuestros padres sean adultos.
