Ad Astra
per Lumina
Método Visión Áurea · Primera Cohorte
Esta no es una formación que se estudia.
Es un camino que se atraviesa.
Doce personas seleccionadas forman el equipo de terapeutas PE.
El método se encarna. No se memoriza.
Ad astra per lumina: hacia las estrellas a través de la luz. No hay camino corto. Hay un camino encarnado, lento, que pasa por el cuerpo de quien lo recorre.
El objetivo de esta formación es preciso: construir el equipo de terapeutas de la Escuela PE. No formar profesionales con un certificado nuevo. Formar personas que puedan sostener el campo donde otros se sanan, con el método LPE vivo en su cuerpo.
Solo doce personas. Solo quienes Jonàs conoce del programa LPE u otras vías. La puerta no está abierta al público. Se llega porque se ha sido llamado.
Cada participante está en su propio proceso durante los tres años. No es prerrequisito haber hecho terapia: es condición continua. Quien no se está sanando no puede sostener la sanación de otro.
La cohorte de doce es el laboratorio principal. Lo que se aprende del método, se aprende en el cuerpo compartido del grupo. La resonancia entre los doce es parte del diagnóstico.
La formación no termina en un título. Termina en un equipo operativo. Al cierre del tercer ciclo, los graduados forman parte de la plataforma PE, reciben derivaciones, y continúan en supervisión y formación. La formación es la entrada al equipo, no un fin en sí misma.
Formamos personas calibradas que pueden sostener
el campo donde otros se sanan.
El método de Psicoterapia Evolutiva no se aprende por acumulación de técnicas. Se aprende por reconocimiento de su geometría. Siete figuras —y el protocolo temporal que las despliega— forman el sistema completo. Lo que sigue es el mapa que cada participante encarnará a lo largo de los tres años.
Cada figura no es ilustración: es operación. El terapeuta PE no las mira, las habita.
El humano completo, en cinco vértices. Amor, Deseo, Poder forman el Triángulo Evolutivo —la psicología relacional clásica—. Campo Unificado y Conciencia Transpersonal forman la Díada Transpersonal, que eleva el método sobre el horizonte del yo individual. Los cinco son indivisibles: no se puede sanar uno sin tocar los demás.
En la formación: Cada participante se cartografía en los cinco vértices al entrar. La sesión semanal con un terapeuta PE durante los tres años trabaja el vértice que el cuerpo del aspirante señale como urgente. Aprender a leer el pentagrama del otro empieza por leer el propio.
Seis profundidades. La sanación no opera en un solo plano. El método LPE distingue seis estratos: pre-narrativo (linaje, inconsciente colectivo), narrativo (palabra, relato), somático (cuerpo, coraza), relacional (pareja como sistema), campo unificado (lo emergente, lo invisible), y conciencia del alma (perdón, milagro). Cada nivel contiene a los anteriores: trabajar el cuerpo sin tocar la palabra es regresión; tocar el alma sin honrar el linaje es bypass.
En la formación: Aprender a no confundir niveles es lo que distingue a un terapeuta. Un participante en Ciclo I aprende a observar en qué profundidad ocurre el bloqueo. En Ciclo II aprende a operar en cada una. En Ciclo III aprende a sostener varias simultáneamente sin colapsarlas en una.
Once. Número primo, irreducible. En la cábala es Daat —el conocimiento oculto entre la corona y la belleza—. En el tarot es La Fuerza. Para LPE: 11 = 5 dimensiones del humano × 6 profundidades de su sanación. La fórmula completa del método en un solo símbolo.
En la formación: El protocolo de 11 meses que las parejas atraviesan en LPE no es duración arbitraria. Es el tiempo mínimo para que el 11 se encarne en el campo. Y los tres años de Ad Astra no son 11 × 3: son tres octavas distintas del mismo 11 —disolución, purificación, transmisión— atravesadas por el propio cuerpo del terapeuta.
Tres fuerzas. Tres tensiones. El Triángulo no es jerarquía: es equilibrio dinámico. Amor reconoce lo igual; Deseo conquista lo desconocido; Poder sostiene la diferencia. Cuando uno colapsa, los otros dos se distorsionan automáticamente. Sanar la pareja es restituir el equilibrio del triángulo — no fortalecer el vértice más débil, sino reconocer cuál de las tres tensiones está rota.
En la formación: El primer diagnóstico que aprende el aspirante es leer el triángulo del otro. Antes que historia, antes que síntomas: ¿cuál de las tres tensiones está colapsada? Todo el resto del trabajo se ordena desde ahí.
Sanar es alcanzar φ, no retornar al origen. El paradigma médico busca restituir el estado previo a la herida. LPE introduce otra geometría: la sanación como espiral acumulativa. No se elimina la herida — se integra como base estructural del siguiente nivel de coherencia. El tiempo de integración es 1,618 × el tiempo de la ruptura. La espiral no repara — integra.
En la formación: El propio proceso del aspirante sigue esta misma curva. Lo que duele al inicio del Ciclo I no se borra al final del Ciclo III: se vuelve órgano del terapeuta. La cicatriz, integrada, es lo que reconoce la cicatriz del otro sin necesidad de explicarla.
Once meses · dos preparatorios · nueve fases. El protocolo se despliega en círculo, no en línea: cada fase entra en relación con su opuesta (la I dialoga con la V, la II con la VI, la III con la VII...). El tiempo terapéutico no es flecha — es órbita. Al volver al punto de partida, la pareja ha cambiado de octava.
Las 9 fases del programa:
I · Cartografía del Contrato · AMOR · narrativo — cartografiar lo que se pacta sin pactar.
II · Descenso Somático · AMOR · somático — llegar al cuerpo, primer mapa real.
III · El Encuentro con el Nudo · PODER · narrativo — el síntoma como guía estructural.
IV · Inversión Temporal · PODER · pre-narrativo — el pasado activo en el presente.
V · Disolución del Yo Construido · DESEO · somático — se cae lo que no era propio.
VI · El Campo Vacío · DESEO · pre-narrativo — el no-saber fértil entre lo viejo y lo nuevo.
VII · Reorganización Espontánea · PODER · campo — la forma nueva emerge, no se construye.
VIII · Encarnación de lo Nuevo · AMOR · somático — de insight a acto, en el cuerpo.
IX · La Transmisión · CAMPO · campo — lo que se sana, sana hacia atrás y adelante en el linaje.
En la formación: Cada uno de los tres ciclos anuales de Ad Astra atraviesa este mismo protocolo de 9 fases, pero en distinto registro alquímico —Nigredo, Albedo, Rubedo— y desde distinto rol —observador, co-terapeuta supervisado, terapeuta autónomo—. La misma figura, tres octavas.
El vehículo alquímico. La Merkabah —dos tetraedros entrelazados— es la figura que organiza el ascenso. Tres actos: Nigredo (descenso al cuerpo y a la sombra), Albedo (purificación, retiro de proyecciones), Rubedo (unión, encarnación de lo nuevo, oro filosofal).
En la formación: Los tres ciclos de Ad Astra son la Merkabah desplegada en el tiempo. Ciclo I = Nigredo (el aspirante disuelve su identidad anterior, observa sin intervenir). Ciclo II = Albedo (purifica la mirada, retira proyecciones, opera con supervisión). Ciclo III = Rubedo (encarna el método, lo transmite, desaparece como agente y deja que el campo opere). El símbolo no se estudia — se atraviesa con el cuerpo.
Se reconoce porque ya estaba escrito
en la propia geometría de quien lo recibe.
Tres ciclos alquímicos. Nueve retiros. Cada ciclo, diez meses de trabajo.
Dos meses de pausa entre ciclos — el sistema digiere antes de continuar.
La estructura de cada mes
Los encuentros online, integran.
Si estás leyendo esto es porque ha habido una conversación, y algo en ese intercambio resonó. Este documento no es una oferta: es el mapa de un camino que ya empezó a dibujarse entre nosotros.
No se espera que estés listo. Se espera que estés dispuesto. El Llamado —los tres primeros meses— existe precisamente para que ambos podamos reconocer si esto tiene sentido antes de comprometer tres años. Puedes entrar con dudas. Lo único que no puede haber es indiferencia.
El próximo paso es simple: confirmar tu presencia en julio. Lo demás, lo hace el campo.
El mandala de los tres ciclos
Tres anillos concéntricos. El método como campo que se profundiza.
Los nueve retiros distribuidos como los nueve meses del protocolo clínico LPE.
El llamado no es una prueba de acceso. Es un trimestre de campo compartido donde Jonàs y los propios participantes reconocen si el camino tiene sentido. No se evalúan méritos: se observa resonancia.
Durante este trimestre, el compromiso y la transformación ya son visibles. Quién llega. Cómo llega. Qué se mueve. El proceso de selección no es una entrevista: es la vida misma del aspirante durante tres meses.
Al cerrar septiembre, Jonàs decide quién entra al Ciclo I. Los participantes pueden retirarse en cualquier momento del trimestre sin coste adicional. Quien no es seleccionado tiene acceso a la Formación Híbrida anual — un camino distinto, igualmente válido.
Los dos fines de semana online no tienen coste: son parte del proceso de selección. El retiro de septiembre: 220€ pensión completa en Mas Besaura o El Cavaller según disponibilidad. Se paga directamente al espacio. No hay inscripción adicional.
El primer ciclo disuelve. El participante deja de ser el profesional con su currículum, el terapeuta con su método propio. Vuelve a ser persona en proceso. Aprende a no saber. A sostener la incomodidad del campo sin intervenir. A observar.
Durante el Ciclo I, cada participante observa sesiones de terapia online de Jonàs. No interviene. No comenta en sesión. Aprende a leer el campo desde el silencio.
Un objeto o símbolo de la identidad anterior pasa por el fuego.
No hay prisa. Quien no está listo para el Ciclo II permanece en el Nigredo hasta estarlo.
El segundo año purifica. El participante ya disolvió su identidad anterior. Ahora aprende a ver sin proyectar. A leer al otro sin contaminar el campo con la propia historia. A operar el método con precisión creciente.
Durante el Ciclo II, los participantes comienzan a trabajar con parejas reales bajo supervisión directa de Jonàs. El campo deja de ser solo el propio. Se abre a acompañar el campo del otro.
No un juicio: un reconocimiento del campo.
La frase no se debate. Se recibe, se sostiene, se integra.
El tercer año transmite. El participante ya disolvió y purificó. Ahora aprende lo que no se enseña: cómo desaparecer mientras se sostiene el campo. Cómo dejar que la sanación ocurra sin atribuírsela. El milagro no como técnica, sino como reconocimiento.
No se evalúa lo que sabe: se reconoce lo que es.
Titulación de la Escuela PE · Psicoterapia Evolutiva · Método Visión Áurea.
Al cerrar el tercer ciclo, los graduados forman parte del equipo terapéutico de la Escuela PE. No como empleados: como parte de un cuerpo. La supervisión y la formación continúan. El trabajo personal también.
Supervisión de casos en grupo. Formación online continua de la Escuela PE. Acceso al material audiovisual y ejercicios. La cuota post-formación es la misma que la cuota de formación. Retiros y formaciones presenciales se pagan aparte.
La plataforma psicoterapiaevolutiva.com y las campañas publicitarias del equipo generan derivaciones. Los pacientes pagan directamente al terapeuta, sin porcentajes. Cada terapeuta fija sus honorarios. No hay exclusividad: se puede ejercer fuera de la plataforma en paralelo.
Estas condiciones —cuota fija sin porcentajes, supervisión incluida, derivaciones de la plataforma— son exclusivas de la primera cohorte. Las promociones siguientes no tendrán las mismas condiciones. Es el precio de haber sido los primeros en atravesar este camino.
No hay un punto en el que el terapeuta PE "ya no necesita proceso". El trabajo personal es condición estructural del equipo, no prerrequisito de entrada. Quien no se sana no puede sostener sanación. Esto no cambia al terminar la formación.
El equipo lo prueba.
El método lo devuelve al campo donde nació.
La formación dura treinta meses efectivos más un trimestre de selección. A continuación, el cuadro económico completo de la primera cohorte.
Online sin coste · 1 retiro presencial (pensión completa)
Incluye formación online · supervisión · escuela PE
Alojamiento + pensión completa · El Cavaller / Mas Besaura
El coste se distribuye en 30 cuotas mensuales de 369€ + alojamiento de retiros pagado directamente al espacio. No hay matrícula. No hay coste de inscripción. El llamado solo cuesta el retiro de septiembre.
369€/mes. Igual cuota que durante la formación. Incluye supervisión + formación continua + escuela PE. Los retiros de equipo y formaciones presenciales adicionales se pagan aparte. Sin porcentajes sobre pacientes. Sin exclusividad.
No hay convocatoria pública. No se puede solicitar plaza. Solo llega quien es llamado por Jonàs. Esto no es exclusividad como marketing: es condición operativa. Un campo de doce que ya tienen historia con el método es radicalmente distinto a doce desconocidos.
El 80% del tiempo es experiencia y práctica. El contenido llega después de la experiencia que lo hace comprensible. Nadie sale de un fin de semana con apuntes: sale con algo movido en el cuerpo.
Son campo. La naturaleza de Vidrà, el bosque, el río, la montaña ya operan en 600+ Hawkins. Cada retiro sucede en un espacio que no tiene ego, no codifica, no mide. La sesión bajo árbol de 200 años opera diferente a la sesión en gabinete.
Las premisas más profundas del método se transmiten en círculo, de viva voz. El cuerpo aprende lo que la mente nunca aprende. Hay un cuerpo de conocimiento que solo se preserva en boca viva.
Al graduarse, los participantes tienen un equipo, una plataforma, derivaciones, supervisión. El título es la entrada al campo de trabajo, no el fin del camino.
Es para quien está dispuesto a que el método
lo atraviese a él primero.