Cuando repetimos una situación perjudicial, es porque hay algo en nosotros que no comprendemos, o algo que nos atrae a esta situación.
Las situaciones repetitivas siempre tienen que ver con traumas no sanados o con patrones que hemos aprendido en nuestras familias de origen.
Para evitar que se repitan, debemos observar qué sentimiento nos atrae a esta situación.
